Además, manifiestan que en el Mercosur aumenta la inseguridad jurídica de potenciales inversores alegando a la vez que la suspensión de Paraguay y el ingreso de Venezuela “abren una nueva y difícil etapa del Mercosur” y que el Brasil tendrá que saber “administrar” durante su próxima presidencia. Por otro lado, indica que la decisión de dejar ingresar a Venezuela abre una puerta de entrada también para Bolivia, Ecuador y otros países que no tienen “cumplimiento de la planificación de negocios que prevalece para los miembros originales”, cita una parte del artículo. Finalmente, concluye que la política exterior, una vez más, “se desvió de su tradición de defensa de los intereses del Estado y se rindió a intereses partidarios”.
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