Silva es parte de un innovador programa del Estado de Minas Gerais por el cual los reclusos reducen sus sentencias si pedalean para generar la electricidad que alumbra varias lámparas de la ciudad de noche.
A fuerza de revoluciones por minuto, cargan las baterías usadas por diez lámparas del malecón que da al río. Pedalean ocho horas diarias y cada tres días de pedaleo se les quita un día a sus condenas.

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