lunes, 9 de julio de 2012

CORREO. José Barba: "Para paralizar un gobierno…"

... En primer lugar, no necesitas mentir. Basta con que magnifiques discretamente la realidad. Siendo el país como es, es inevitable que algún policía golpee, abuse o dispare: multiplica por mil. Es inevitable que los jueces apliquen alguna variante de legislación draconiana: condena la pérdida de libertades democráticas; habla de "guerra sucia", de represión sistemática; llámales fascistas, apóyate en los grupos de intelectuales radicales que, entre copa y suspiro, proclaman su náusea por el sistema; moviliza asociaciones de derechos humanos, recurre a Amnistía Internacional, a los curas progres de la Teología de la Liberación... En fin, haz todo aquello que, en todo momento y en cualquier lugar, contribuya a la expansión de la duda. Descubre por doquier "puntos oscuros" que precisen aclaración. Compromete a ciudadanos insobornables para que exijan explicaciones al gobierno. Al final será muy difícil distinguir entre las quejas fundamentadas y tu estrategia propagandística. Esa es tu ventaja, porque, como "de donde no hay, no se puede sacar", ni el gobierno más respetuoso de los derechos humanos podrá nunca satisfacer al reclamante; así es que, ante los ojos del pueblo, quedará abrumado de culpabilidad. Así llegará el momento feliz en que el poder no puede contestar a tu violencia sino con moderación, buenos modales y sonrisas idiotas.
Para definitivamente anular al gobierno e incapacitarlo para el ataque, el segundo paso es el diálogo; pero no un diálogo cualquiera, sino uno a tu medida. Una vez desplegada tu oferta de paz con peticiones que el gobierno no podría aceptar, hay que acusarlo de totalitario y asesino. La idea a vender es que la paz es posible, pero el gobierno se opone, se niega a la conciliación, porque no quiere acceder a unas reivindicaciones justas. Engaña a los ciudadanos porque, obsesionados por la victoria, no le importa que tú tengas que seguir empujando campesinos a la muerte. La diferencia entre ellos y tú ¡fíjate qué diferencia!, es que el gobierno ha optado por la represión indiscriminada, mientras que tú, sólo quieres la paz. Con este programita será muy fácil que tus amigos capitalinos atenúen tus delitos, justifiquen tu violencia y contribuyan así a la confusión general... 

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