miércoles, 12 de diciembre de 2012

Internacionalizar la carrera, ¿cuándo y por qué?

Aunque los más jóvenes ejecutivos son quienes con mayor frecuencia se atreven a probar suerte en el extranjero, ya sea con un empleo seguro o cursando un postgrado como tranpoĺín para acceder a un puesto en una empresa, los más adultos poco a poco están siendo tentados.

Autor: Daniela Arce


Más de alguno habrá fantaseado con dejar su actual empleo y probar suerte en un país vecino o en otro muy lejando, quizá con una conveniente oferta en mano o también sin nada laboralmente, pero teniendo en mente otros objetivos: aprender un segundo o tercer idioma, o cursar un MBA. La alternativa de internacionalizar la carrera es cada vez más válida.
El nuevo escenario económico implica que las compañías necesiten de ejecutivos con visión global, experiencia en el extranjero y dominio de idiomas. La demanda por perfiles de este tipo ha provocado que los profesionales crean necesario viajar al extranjero y así desarrollar su carrera. De forma que varios prueban en América Latina, en África, en Asia y en Oceanía, en países como Perú, Chile, Colombia, Australia, Sudáfrica, China e India. 
Y si bien no es la mayoría, menos cuando se habla de ejecutivos senior, quienes prefieren mantenerse en sus cargos actuales, lo cierto es que los más jóvenes están barajando la opción de probar qué tal les va.
Claro está, internacionalizar la carrera no es una decisión sencilla, menos cuando se está teniendo éxito. Pero como bien afirma el especialista en ventas Geoffrey James en un artículo para el sitio web de la revista estadounidense INC. Magazine, “Success Means Learning to Let Go”, el éxito no se basa sólo en adquirir cosas materiales, sino también en dejar ir. Es decir, James reflexiona sobre lo fundamental que es aprender a dejar de lado la necesidad de abarcar demasiado, y, en cambio, aprender a seleccionar las actividades o intereses que más interesan y en las que la persona es realmente buena. Algo así, explica, como cuando un jefe comienza a delegar asumiendo que no es capaz de hacer todo bien.
Y, en parte, atreverse a realizar un proyecto que contempla dejar el actual empleo para desplazarse a otras latitudes es casi únicamente propia del riesgo que pueden asumir los emprendedores, más jóvenes, por lo general, y con menos ataduras. Pero para Gabriel Rovayo, director general de IDE y presidente de Roadmak Solutionsantes de tomar esta decisión es fundamental quitarse la idea de las divisiones limítrofes, porque el ejecutivo de ahora tiene que poseer una visión global, lo que implica ver el mundo sin barreras. 
En este nuevo enfoque, Rovayo aclara que se necesitan ejecutivos con experiencia en el extranjero, y que por ello varios profesionales jóvenes sin familia aún se dan el privilegio de probar qué tal les va en otros destinos. “En un mundo con mayor oferta de mano de obra cualificado, los ejecutivos asumen el riesgo de internacionalizar su carrera con dos fines: catalizar sus carreras o desarrollar sus competencias directivas. Recordemos que los diferenciadores entre los candidatos a una misma posición empiezan a ser cada vez más difusos y dejan de anclarse en argumentos técnicos y privilegian las competencias directivas”, agrega el director del IDE.

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