domingo, 9 de diciembre de 2012

La tristeza de la Primera Dama

Finalmente, la Primera Dama habló sobre el "affaire" Villena. Rodeada por las ministras Trivelli y Triveño, nos dijo que el ministro Villena ya había pedido disculpas y que "es una situación que hasta nos ha entristecido. Hay lecciones que aprender de esta experiencia".
Nadine Heredia, que en la práctica cogobierna con su marido y que no puede ocultar su intención de postular en el 2016, nos dijo que lo importante no era el empujón, ni el apretón, sino la disculpa. Así nomás, como cuando un policía en una comisaría de SJL le dice a la mujer ensangrentada que quiere denunciar a su marido porque le rompió la cara a golpes, que mejor no denuncie, que él está arrepentido y ha aprendido la lección. Seguro que no lo vuelve a hacer.
¿Dónde quedan los principios de esas ministras que seguirán sentándose en un Consejo de Ministros al lado de una pequeña persona que cree que cuando le pusieron un fajín en la cintura lo convirtieron en reyezuelo, en pacha, en inca? Ese que cree que le dieron las llaves del reino y lo convirtieron en señor feudal. ¿Es que el poder seduce al punto que hace que las ministras pierdan la decencia? ¿Cómo vamos a acabar con la violencia contra la mujer si el gobierno permite que ese reyezuelo siga usando fajín?

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