miércoles, 26 de diciembre de 2012

¿Qué es el ‘abismo fiscal'?

La Casa Blanca y la Cámara de Representantes viven desde hace dos años un enfrentamiento en torno a las tasas impositivas y el presupuesto de programas federales que puede mantener en vilo a la economía estadounidense hasta el 31 de diciembre. El presidente Obama y la mayoría republicana en la Cámara celebraron una serie de negociaciones en el verano de 2011, cuando el déficit amenazó con bloquear el funcionamiento del país. Aquellas conversaciones terminaron en un pacto que, a pesar de aprobar algunos recortes, también prorrogó la firma de un gran acuerdo hasta después de las elecciones. Ambas partes sabrían así si las subidas de impuestos a los ricos que defiende el presidente Obama ganaban su respaldo en las urnas o si lo conseguía el modelo propuesto por los republicanos, que saldría adelante con más facilidad de haber llegado un presidente republicano a la Casa Blanca.
Las negociaciones de agosto de 2011 para elevar el techo de la deuda aprobaron una serie de recortes en el gasto federal que también entrarán en vigor a finales de año si la Casa Blanca y el Congreso no acuerdan otra vía para solucionar el problema del déficit. El aumento de los impuestos asciende a 700.000 millones de dólares y sería aplicado de manera automática, igual que un amplio paquete de recortes de gasto público. Y según advirtió la Oficina de Presupuesto del Congreso, los cambios podrían aumentar el nivel de desempleo por encima del 9% y amenazaría la recuperación económica de Estados Unidos.
El final de los recortes de impuestos aprobados por el gobierno de George W. Bush, por lo que millones de familias verían reducidos sus ingresos automáticamente; millones de parejas casadas y que hagan una declaración de impuestos conjunta pagarán más impuestos sobre su renta, y se eliminarán varias exenciones a pequeñas y medianas empresas. Las familias norteamericanas con ingresos anuales entre 40.000 y 68.000 dólares podrían pagar 2.000 dólares más al año si no se prorrogan los recortes de Bush como quiere Obama, según un informe del Tax Policy Center.
(Obama) quiere mantener los recortes de impuestos a partir del 1 de enero, pero sólo a aquellas familias que ingresen menos de 250.000 dólares anuales. Esto reduciría automáticamente la recaudación con la que cuenta hasta ahora el presupuesto público, argumento que emplean los republicanos para criticar los recortes porque, según ellos, solo empeoraría la amenaza del déficit. Para compensar esa reducción, Obama propone equiparar la tasa impositiva de las rentas más altas con la de la clase media porque considera que solo así se contribuirá a la recuperación económica del país. El presidente podrá defender que su victoria en las urnas constituye un respaldo de los ciudadanos a su propuesta, aunque aseguró en su discurso la noche del martes que había escuchado “a todos los norteamericanos”.
( los republicanos quieren) prorrogar los recortes de impuestos de Bush que terminan el 31 de diciembre y reducir el presupuesto de varios programas sociales. El portavoz de la Cámara de Representantes, John Boehner, aseguró este miércoles en sus primeras declaraciones tras la reelección de Obama, que estaban abiertos a negociar esos impuestos, aunque no sobre las rentas más altas. Los republicanos han trasladado al presidente esta negativa -aunque se muestran “más abiertos”- y proponen reformar el sistema para encontrar otros métodos de recaudación que, según ellos, llegará al recortar programas públicos aunque no el presupuesto de Defensa. La oposición podría utilizar la mayoría de la que todavía dispone en la Cámara para imponer recortes en programas de salud públicos como Medicare y Medicaid, que proporcionan atención médica a personas sin recursos y de la tercera edad, cuyo coste aumenta constantemente por el envejecimiento de la población.
Qué pasó en agosto de 2011? El Congreso de EU debe aprobar cada año cuánto dinero toma prestado el gobierno federal para financiar su gasto. El verano de 2011, meses después de que el Partido Republicano ganase las elecciones legislativas y recuperase la mayoría en la Cámara de Representantes, utilizaron esa superioridad para obligar a la Casa Blanca a hacer importantes recortes que redujeran la deuda nacional a cambio de aprobar el presupuesto.
Obama ofreció un recorte de 4 billones de dólares que incluía reducciones de presupuesto en programas federales como Medicare y Medicaid pero solo a cambio de una subida de impuestos a las rentas más altas. Los republicanos se opusieron en bloque por este último motivo y hasta el último momento. Aquellas negociaciones obligaron a los republicanos a acceder a un recorte en el presupuesto de Defensa -que luego sería duramente criticado por el candidato a la presidencia, Mitt Romney- mientras que la Casa Blanca y el Partido Demócrata -que mantuvieron duras negociaciones internas, ya que no todos los representantes estaban de acuerdo con Obama- también aceptaron
La firma aprobaba un aumento del techo de deuda de 2,4 billones de dólares y un recorte automático del presupuesto de 900.000 millones de dólares.

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