jueves, 23 de mayo de 2013

Miguel Palomino. ¿Crecimiento menor a 4%? Improbable aunque no imposible

Recientemente los medios han cubierto la discusión respecto a la desaceleración del crecimiento económico. Como es usual en estos temas, reciben más cobertura quienes hacen afirmaciones más temerarias porque generan mejores titulares. Los análisis más sensatos tienden a ser más aburridos y atraen menos atención, pero no por ello dejan de ser mejores y más confiables... se escuchan voces que predicen una caída del crecimiento del PBI a menos de 4% este año. Primero que nada, debe quedar claro que, si en el resto del mundo las cosas salen muy mal y si, digamos, el gobierno peruano sigue dando señales o tomando medidas que disminuyan sostenida y significativamente la confianza empresarial, entonces un crecimiento menor a 4% sería un resultado esperable para este año. Sin embargo, nos parece improbable que esto ocurra.
El resto del mundo no está teniendo un muy buen año, pero no se espera que la situación empeore en relación a lo que se ha venido dando. Es más, las bolsas de valores de EEUU, Europa y Japón han subido fuertemente en lo que va del año porque las perspectivas de crecimiento han mejorado. El FMI pronostica que el crecimiento mundial este año será de 3.3%, apenas encima del 3.2% del año pasado.Además, los riesgos de que las cosas salgan muy mal, especialmente en Europa, han disminuido sustancialmente, por lo cual el riesgo de que el crecimiento acabe siendo menor al previsto es mucho menor de lo que fue en el 2012.
Internamente, la experiencia de Repsol y las recientes declaraciones del Presidente a un medio de prensa extranjero respecto al riesgo que representa perder la confianza nos hacen pensar que el gobierno se esforzará por reconstruir la confianza empresarial. Es posible que su intento no sea muy exitoso, pero resulta poco probable que se decida a cometer suicidio económico con políticas y anuncios que espanten la confianza empresarial.
La inclusión social depende del empleo que genera el crecimiento económico, el crecimiento depende de la inversión -especialmente la privada- y la inversión depende de la confianza. El Presidente tendría que estar pésimamente asesorado para que esto no lo tenga claro. Si no se mantienen la inversión y el crecimiento se paralizarían los logros del gobierno.
En los últimos meses la tasa de crecimiento del producto viene siendo menor a nuestro crecimiento potencial estimado de 6.5%. Como se aprecia en el gráfico 1, el crecimiento "desestacionalizado" es decir, tomando en cuenta los efectos de feriados, años bisiestos y temporadas, ha caído al ritmo que se observó cuando el mercado dudaba del programa de gobierno de Humala. Pero el gráfico también muestra lo rápido que se pudo recuperar el crecimiento cuando el Presidente dio señales claras de que la Gran Transformación ya no iba. Mirando hacia adelante, las cifras de demanda desestacionalizada de cemento y energía no señalan una desaceleración ad portas (gráfico 2).
Regresar a una tasa de crecimiento más alta depende principalmente de las decisiones del gobierno. Los problemas económicos mundiales siempre afectarán la economía nacional, pero el factor más importante es el frente interno, que está en nuestras manos.






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