sábado, 23 de febrero de 2013

Mauricio Mulder. Todo o nada

La desesperación por ver que no remonta lleva a la alcaldesa Susana Villarán y a su séquito a quemar sus naves. Se reclama no perder los papeles, y es verdad. Hay que pisar tierra y, con toda objetividad, señalar lo siguiente.
1) Todas las encuestadoras serias dan como resultado promedio 20 puntos de diferencia entre el Sí y el No. Estos guarismos han perdurado casi un año y son anteriores a cualquier pronunciamiento partidario, incluso antes de la misma recolección de firmas.
2) El principal apoyo a la revocatoria proviene de los sectores más pobres de Lima. El No, en cambio, es sostenido por los sectores más ricos, pese a que este apoyo alimenta y favorece al comunismo, enemigo a muerte de la inversión y de la empresa privada, sobre todo si es minera.
3) Nadie defiende la gestión de Susana Villarán. A lo más, argumentan que la consulta es cara, que si gana el Sí viene el diluvio, que hay que darle “una oportunidad”. Nadie sostiene que hay obras que exhibir, que ha mejorado el transporte o la seguridad o, incluso, que son honestos.
4) La desesperación por ver que no remonta lleva a la alcaldesa y a su séquito a quemar sus naves. Ya verá después cómo tapa lo que le imputen. Para ello, han decidido echar la casa por la ventana y revientan de plata todo cuanto les sirva para atornillarse en el poder.
Al ritmo que van, con spots de TV de un minuto cuyo costo no baja de 3 mil dólares por pasada en todos los canales y en hora punta, con una docena de radios, con casi 100 paneles publicitarios y el manejo politiquero como el de la condonación a los taxistas, su presupuesto llegará, por lo menos, a 10 millones de dólares. Más que una campaña presidencial.
5) Para la izquierda caviar y la ultra, este es un tema de “patria o muerte”. Lima viene de cuadriplicar su presupuesto y ya maneja todo Salud y todo Educación, como gobierno regional. Como no podía ser de otra manera, esa dirección ya se la han entregado al Sutep, conducido por Patria Roja, aliado de Susana Villarán. Y los de Tierra y Libertad, del cura Arana, ya controlan las direcciones de medio ambiente, sin cuyo permiso no se puede construir nada en Lima. Y si tienen que aliarse con la derecha, entregándole lo que pidan, no tendrán el mero escrúpulo para hacerlo.
6) Que los partidos de la derecha y los empresarios apoyen a los comunistas causa asombro, sin duda, por el vergonzoso papel de tontos útiles que vienen jugando. Pero, como tantas cosas, no es por amor al chancho sino a los chicharrones: son conocidos en Lima esos estudios de abogados pepecistas que asesoran empresas constructoras que necesitan convenientes cambios de zonificación, lo que es atribución exclusiva de las alcaldías provinciales.
7) Ya se les desarmó uno de los pocos activos que poseían: la honestidad. A la expulsión de dos regidores de confianza han seguido el caso de los peajes, el sobrecosto de las obras y los patrulleros ‘bamba’ que se oxidan en un almacén. Y cuando salgan a la luz casos, que ya tenemos, de publicidad con dinero del Estado, será casi como otra raya más del tigre.
http://peru21.pe/impresa/todo-nada-2118683

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